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Orocué puede ser un municipio idílico, tiene un clima agradable y unos paisajes que no te la crees, la vida no es excesivamente costosa y, como en las películas viejas, todo el mundo conoce a todo el mundo, vivir acá seria un verdadero placer si no tuvieras que ser testigo de tanta injusticia.

No sé si lo sabias pero en Orocué se escribió una de las joyas de la literatura colombiana; La Vorágine es una novela  que trata de una pareja de jóvenes enamorados del altiplano cundiboyacense que para esconderse de un padre furioso terminan perdiéndose en la inmensidad del llano, si no la has leído te recomiendo que lo hagas o te veas una novela hecha en blanco y negro hace muchos años.

Sin embargo si vienes a visitarme creo que no podría mostrarte el árbol bajo cuya sombra fue escrito el libro, un demente le predio candela hace un tiempo y a pocos pareció importarle, acá parece que a nadie le importa demasiado nada.

Me gustaría que vinieras a visitarme pronto, quiero llevarte a visitar los parques del pueblo, muchos de ellos con arboles de más de 100 años de antigüedad y que proporcionan una sombra larga… una sombra larga; eso si espero que lo hagas pronto antes de que las obras de demolición del parque central continúen y se remplace hasta el ultimo árbol por faroles de la nueva concha acústica.

Pareciera que a las nuevas administraciones les importa poco que una obra de estás características afecte negativamente la estructura de uno de los encantos del pueblo: Su tranquilidad; quien quiere en el centro de una ciudad un espacio para organizar conciertos.

¿Importa mucho esto?

A algunos Orocueceños y Orocueceñas Si, sin embargo parecemos ser la minoría quienes nos oponemos de manera frentera a esta descabellada idea, otras personas no se atreven a oponerse a una administración publica que algunas veces actúa cual si se tratara del famoso Bullyng del que tanto hablan ahora los medios.

No es fácil oponerse a los designios de quienes deciden a quien se les da empleo en las pocas fuentes de un trabajo digno o quienes asignan, cual jerarcas, subsidios de vivienda.

Mí querido amigo turista, si un día vienes a Orocué y parece una copia pirata de los errores que se cometieron en las grandes ciudades no seas demasiado duro con nosotros, estamos aprendiendo a gobernarnos y en este proceso algunos administradores de lo publico se quieren ver como emperadores.

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Esta mañana a mi buzón llego un chiste de eso que te envían en cadena, a pesar de su redacción un poco torpe me hizo reír mucho y decidí compartirlo con unos amigos y mi novio en Facebook.

Desde un principio noté que el chiste tenia un sentido un tanto discriminador pero como se trataba de una de esas situaciones ridículas que no se presentarían en la vida real no le preste atención, sin embargo mi sorpresa no fue poca cuando entre las risas de teclado de mis amigos y amigas aparecieron dos o tres regaños por el mal chiste.

Así las cosas, y sin tener nada más que hacer, decidí enviarlo a unos 100 de mis contactos y esperar, el grupo seleccionado tenia de todo menos selección dado que solo copie y pegue en las ventanitas de chat de las personas que tenia en mi listado de contactos, personas entre los 16 y los 65 años, de diferentes lugares del mundo, diferentes grupos sociales y diferentes profesiones, es decir un grupo heterogéneo.

Y las respuestas no se hicieron esperar; de mis 100 mensajes muchos regresaron con el típico Jajaja pero otros tantos me respondían que les parecía ofensivo y excluyente, típico de esperar en un chiste del tipo macabro, lo que más me sorprendió fue que los reclamos no venían todos del sub grupo de activistas sociales o defensores de derechos humanos, muchos de los reclamos venían de personas disimiles y que en general no se conocen ni comparten pensamientos o estilos de vida, aunque la respuesta siempre fue la misma, aunque con distintas palabras, el chiste es ofensivo por lo cual yo no debería replicarlo, debía respetar y salvaguardar el bien de la sociedad.

Este punto fue lo que más me llamo la atención y, de nuevo como no tenia nada más que hacer, me decidí a escribir sobre la forma en que todas y todos parecían asignarle un valor si no moral si ético a un chiste, Cosa curiosa es que a muchos y muchas de estas personas las veo publicar constantemente chistes en donde se excluye o se ridiculiza a otros grupos, hacer uso de una herramienta poderosa le otorga el derecho a la contraparte de utilizarla de la misma manera.

Y acá llega el análisis de las cosas, procuramos que esa otredad sea políticamente correcta hacia nuestra otredad pero no pretendemos regresarles el reconocimiento.

La enorme responsabilidad que tienen las y los líderes de los diferentes movimientos sociales no se limita a poner en las agendas de lo público la problemática que tratan de solucionar sino a evitar que desde sus propios frentes se cometan los errores que originan la lucha en mención.

Sentirse ofendido por un chiste excluyente va en ambas direcciones y eso lo debemos entender, la sociedad debe ser capaz de reírse de ella misma, no importa si ofende o si alaga, lo importante es ser capaz de entender que esa irrealidad es una posibilidad y que el humos no debe ser políticamente correcto o dejaría de ser chistoso.

Aunque ya hemos dejado claro que algunas bromas y caricaturas pueden ser usadas con fines destructivos su poder llega más lejos de la pretensión misma del creador y se convierten en un divertimento que deberíamos poder disfrutar haciendo uso únicamente de nuestro sentido del humor… y dejando descansar el sentido de la justicia.

Desde mi oscuro Rincón.

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