Category: Bisexual



Esta mañana a mi buzón llego un chiste de eso que te envían en cadena, a pesar de su redacción un poco torpe me hizo reír mucho y decidí compartirlo con unos amigos y mi novio en Facebook.

Desde un principio noté que el chiste tenia un sentido un tanto discriminador pero como se trataba de una de esas situaciones ridículas que no se presentarían en la vida real no le preste atención, sin embargo mi sorpresa no fue poca cuando entre las risas de teclado de mis amigos y amigas aparecieron dos o tres regaños por el mal chiste.

Así las cosas, y sin tener nada más que hacer, decidí enviarlo a unos 100 de mis contactos y esperar, el grupo seleccionado tenia de todo menos selección dado que solo copie y pegue en las ventanitas de chat de las personas que tenia en mi listado de contactos, personas entre los 16 y los 65 años, de diferentes lugares del mundo, diferentes grupos sociales y diferentes profesiones, es decir un grupo heterogéneo.

Y las respuestas no se hicieron esperar; de mis 100 mensajes muchos regresaron con el típico Jajaja pero otros tantos me respondían que les parecía ofensivo y excluyente, típico de esperar en un chiste del tipo macabro, lo que más me sorprendió fue que los reclamos no venían todos del sub grupo de activistas sociales o defensores de derechos humanos, muchos de los reclamos venían de personas disimiles y que en general no se conocen ni comparten pensamientos o estilos de vida, aunque la respuesta siempre fue la misma, aunque con distintas palabras, el chiste es ofensivo por lo cual yo no debería replicarlo, debía respetar y salvaguardar el bien de la sociedad.

Este punto fue lo que más me llamo la atención y, de nuevo como no tenia nada más que hacer, me decidí a escribir sobre la forma en que todas y todos parecían asignarle un valor si no moral si ético a un chiste, Cosa curiosa es que a muchos y muchas de estas personas las veo publicar constantemente chistes en donde se excluye o se ridiculiza a otros grupos, hacer uso de una herramienta poderosa le otorga el derecho a la contraparte de utilizarla de la misma manera.

Y acá llega el análisis de las cosas, procuramos que esa otredad sea políticamente correcta hacia nuestra otredad pero no pretendemos regresarles el reconocimiento.

La enorme responsabilidad que tienen las y los líderes de los diferentes movimientos sociales no se limita a poner en las agendas de lo público la problemática que tratan de solucionar sino a evitar que desde sus propios frentes se cometan los errores que originan la lucha en mención.

Sentirse ofendido por un chiste excluyente va en ambas direcciones y eso lo debemos entender, la sociedad debe ser capaz de reírse de ella misma, no importa si ofende o si alaga, lo importante es ser capaz de entender que esa irrealidad es una posibilidad y que el humos no debe ser políticamente correcto o dejaría de ser chistoso.

Aunque ya hemos dejado claro que algunas bromas y caricaturas pueden ser usadas con fines destructivos su poder llega más lejos de la pretensión misma del creador y se convierten en un divertimento que deberíamos poder disfrutar haciendo uso únicamente de nuestro sentido del humor… y dejando descansar el sentido de la justicia.

Desde mi oscuro Rincón.

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Una de las historias que más me ha llamado la atención desde niño es aquella en donde Alejandro Magno le pregunta a Diógenes que quiere que él, emperador de todo lo conocido, le de, a lo cual el filosofo le responde que lo único que quiere es que se corra porqué le tapa el sol.

Análisis, desde muchas ópticas, se han realizado a esta respuesta, es ingeniosa, irreverente y casi que escandalosa sin llegar a ser irrespetuosa.

¿Pero cuantos hay que analizaran la pregunta que hizo el Gran Alejandro?

Creo que muy pocas personas se han puesto a pensar en lo compleja de la pregunta que se le hizo a Diógenes, Alejandro le pregunta desde su perspectiva de señor todo poderoso y dueño de cuanto podía ver que quería de él. A mi entender Alejandro trató como a su igual a Diógenes, y no hablo del trato de equidad y reconocimiento que se da a un amigo, sino que trató a Diógenes como si en realidad se tratara de otro Alejandro Magno  con las esperanzas y deseos del emperador,  por eso la respuesta del interpelado  es tan sorprendente. No tanto porque Diógenes no quiera nada más, sino porqué Alejandro no había nunca pensado o tratado de entender que alguien podía no querer lo que el atesoraba.

Diógenes no le responde a Alejandro Magno, le responde a otro Diógenes y pasa a desarmar al poderoso de la loca idea de que sus sueños son los sueños de las demás personas, en ese momento creo que Alejandro sintió como su mundo se venia abajo y, a excepción del día en que murió Antínoo, fue el día en que más se sintió solo y desamparado.

Esta pequeña reflexión que hago no pretende ser una clase de filosofía griega, ni más faltaba, si no que me viene a la mente gracias a un post que leí la noche anterior, el escritor del texto decía que se encontraba cansado del activismo de divas y hacia una referencia a este blog que me sirve de tribuna para exponer  ideas.

(El texto del cual les hablo es: http://decualescolumnas.blogspot.com/2012/02/me-canse-del-activismo-de-las-divas.html )

Habla el joven de un verdadero activismo; lo que inmediatamente hace pensar al desprevenido lector que hay un activismo falso, uno bueno y uno malo, y que, por supuesto, el  se encuentra en el lado bueno del activismo. Desconoce también en su proceso dialectico el escritor que la identidad como población no nos obliga a usar un determinado color en las prendas de vestir, que eso nada tiene que ver con el reconocimiento y que acciones silenciosas y hasta discretas o disimuladas en un closet de intimidad han ayudado tanto o mas que el uso de una manilla o una cinta multicolor.

Me hubiera gustado poder debatir en persona con Tamaki (Camilo Moreno) en el tiempo en que el empezó en el activismo, que no estaba muy lejos de la época en que yo mismo empecé, lastimosamente nunca nos vimos, eran tantas las reuniones que se organizaban en esa época que de seguro se cruzaron las nuestras y no nos pudimos conocer. Ahora en este auto impuesto exilio solo nos queda debatir en los muros de nuestros blog y limitar las conversaciones a la personalidad electrónica.

Sin embargo me gustaría dejar unas ideas puestas para estas discusiones ¿que denominamos activismo? ¿La única forma de llevar un activismo es la que creamos desde los espacios propios?  ¿Si la sociedad que queremos construir respeta la diferencia, exalta la diversidad y reconoce el transito en identidades porqué nos es tan costoso aceptar el disenso del otro frente a nuestras ideas?

¿Será el movimiento LGBT un Alejandro preguntándole a un Diógenes social porque carajos no se comporta igual que el en lugar de preguntarle que es lo que quiere y necesita?

Para terminar les dejo otra historia del viejo Diógenes con el guapo y valiente Alejandro: Un dia caminando se encuentra Alejandro a Diógenes  y el filosofo veía con mucho detenimiento una pila de huesos humanos, Alejandro le pregunta con alguna picardía que era lo que tanto le llamaba la atención y el sabio le dice: Estoy buscando los huesos de tu padre .. Pero no los diferencio de los de un esclavo cualquiera.

Un abrazo desde este mi oscuro rincón.

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