Que la política sea dinámica no es una novedad, la política es dinámica como dinámica es la sociedad que la hace necesaria. Puesto en un lenguaje claro y sencillo es que, como las necesidades de las personas cambian,  la política, cuya función es buscar la solución de las necesidades de las personas, también debe cambia para buscar complacer a sus clientes.

Sin embargo en Colombia la dinámica política no responde a ese planteamiento sino a los intereses económicos  de quienes ostentan el desacreditado titulo de políticos, y es que es más importante los votos, asegurar el  puesto  y con ello el acceso a los recursos del estado.

Ahora que vienen elecciones generales del país está dinámica se hace más claro que la dinámica acá habla es de votos, poco importa la ética o un ideal; los partidos cada vez tienen menos de ideales y más de fabrica de avales.

Con la encrucijada del umbral, algo que los partidos sabían desde hace 4 años y que nadie entiende por qué ahora los coge de sorpresa, hablan de alianzas para no perder su personería jurídica y estas alianzas suenan casi que ridículas:

No hablo solo del pendejo de Orlando Santiesteban, que de líder comunal tiene poco y de oportunista mucho, que pega un salto desde una izquierda inteligente y competitiva hacia a derecha recalcitrante y relacionada con una corrupción que Colombia no había visto antes.

Hablo también de ese sector de los verdes, que no alcanzaron a madurar, y ahora hablan de fusionarse con el partido de la U; quienes representaban todo aquello que los viches aquellos denunciaban como una forma indeseable de hacer política.

Este tipo de maridajes de “urgencia” ha dado malos resultados en la historia reciente del país: acordémonos que fue el maridaje del Polo Democrático Independiente con la ANAPO lo que llevó al poder a Samuel Moreno a ser alcalde de Bogotá y hacer que el cáncer de la corrupción se comiera viva la capital de país.

¿Que nos queda pues a los votantes con sentido social y formados con ideales políticos?

Votar en blanco o formar un nuevo partido que no piense en curules sino en cambios sociales.

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